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En nuestra sala de estudios vamos a analizar las TIC y su impacto en la socialización de adolescentes. Queremos profundizar en el tipo de usos y el conjunto de significados y funciones que la población adolescente otorga a las TIC, en unas edades (14-16 años) clave para entender el tipo de relaciones y aprendizajes que la población adolescente está realizando en el entorno digital.

Todo ello con el fin de desentrañar percepciones y expectativas respecto al manejo de las TIC, carencias detectadas en su uso cotidiano, diferencias en su manejo y repercusión (el uso escolar, personal, familiar…), imaginarios que se comparten sobre el espacio y las relaciones online, etc.

Los resultados servirán para enriquecer y mejorar las estrategias educativas, preventivas y comunicativas de los dispositivos y los programas destinados a trabajar el entorno digital con la población adolescente.

El estudio empleará una metodología mixta, cuantitativa y cualitativa, a partir de una encuesta (muestra no probabilística de unos 2.000 adolescentes escolarizados de entre 14 y 16 años) y talleres presenciales (con chicos y chicas de las mismas edades con los que se trabajará presencialmente su uso específico de las TIC).

Presentamos los datos de la investigación “Las Tic y su influencia en la socialización de adolescentes” realizada en el marco de Proyecto Conectados

Nueve de cada diez adolescentes (14-16 años) tiene perfil propio en alguna red social

La investigación “Las TIC y su influencia en la socialización de adolescentes” analiza el uso que las y los adolescentes en España de 14 a 16 años realizan de la red y las redes sociales, las dificultades que encuentran, cómo las solventan, los dispositivos que manejan y desde cuándo, entre otras cuestiones.

Madrid, 22 de enero de 2019

Cerca del 90% de las y los adolescentes españoles de 14 a 16 años disponen de entre 2 y 5 dispositivos digitales personales, destacando entre ellos el Smartphone en primer lugar (89,9%), seguido por el ordenador portátil (76%) y tablet (69%). La mayoría de ellos indican además que tienen estos dispositivos desde hace al menos dos años, lo que indica la temprana edad a la que los y las adolescentes tienen acceso a las TIC.

Casi la totalidad (el 92%) de las y los adolescentes entre 14 y 16 años afirma tener un perfil propio en redes sociales y lo usan fundamentalmente para sentirse integrados en el grupo. Prefieren Instagram (para publicar y ser vistos) y Youtube (para consumir contenidos, sentirse fan), pero también utilizan Twitter (para seguir a sus ídolos) y Facebook (como plataforma para juegos y mantener amistades lejanas). Para el contacto día a día con amigos y familiares, prefieren Whatsapp.

Estas son algunas de las principales conclusiones del estudio “Las TIC y su influencia en la socialización de adolescentes”, una investigación realizada por Fad, Google y BBVA en el marco del proyecto Conectados (proyectoconectados.es) y que se presentó el 22 de enero de 2019, en Google for Startups Campus.

La investigación analiza el uso que las y los adolescentes españoles de 14 a 16 años realizan de la red y las redes sociales, las dificultades que encuentran, cómo las solventan, los dispositivos que manejan y desde cuándo, entre otras cuestiones. Los resultados de la investigación se han obtenido a través de 1.624 entrevistas a adolescentes de 14 a 16 años en centros educativos, 4 grupos focales y 8 entrevistas individuales.

La mayoría de los y las adolescentes en España de 14 a 16 años (el 83,6%) reconoce un uso muy habitual e intensivo del móvil (el 72,4% está muy de acuerdo con que miran el móvil constantemente); aunque se desprende que existen ciertos límites (con porcentajes de alto acuerdo minoritarios que rondan el 15% de aunque esté con gente sigo pendiente del móvil e incluso en clase estoy pendiente del móvil).

Fundamentalmente lo usan en casa (constantemente o muchas veces al día un 83%), a más distancia, el 56%, en movilidad, mientras que nunca o casi nunca (o con unas frecuencias muy bajas) utilizan recursos comunes (el ordenador de casa, el de sus centros de estudios o en bibliotecas).

Usan sus dispositivos propios para diversas actividades en la red, destacando el escuchar música (75,6% con frecuencia), buscar información (41,6%), navegar (48,3%), para relacionarse con otras personas o ver su información por estas vías o para jugar a videojuegos online (el 37,6% con frecuencia).

Las y los adolescentes utilizan las redes sociales fundamentalmente para presentarse a los demás con una intencionalidad clara de sentirse integrados en el grupo: que los demás les vean, que los demás respondan a eso que comparten y obtener aprobación. No obstante, la inseguridad de exponerse, el no recibir respuesta o que esta no sea la esperada o incluso los mensajes de rechazo, admiten que es lo que menos les gusta de las redes sociales.

De las redes sociales señalan sus beneficios (como encontrar personas con las que llegar a tener relaciones personales y afectivas, el 58,8% se mostraba muy de acuerdo), pero también parecen conscientes de los límites de esta comunicación (como que en internet y redes sociales las personas mienten más que en el cara a cara, el 83,5%; o que las normas de relación en estos contextos son diferentes a las que existen en el cara a cara, el 57,7%)

Se desprende que las y los adolescentes utilizan las redes sociales y otras plataformas (como la mensajería instantánea) para hacer diferentes actividades o para tratar con sus diferentes círculos personales: así Whatsapp es la herramienta preferida para comunicarse con las amistades o la familia; Instagram para compartir sus experiencias o ver las de sus contactos; o YouTube para el fenómeno Fan (desde el seguimiento de gamers a videoclips).

Reconocen, por tanto, la potencialidad que les abren las TIC al mostrar un alto grado de acuerdo a que gracias a internet y redes sociales les es más fácil hacer las tareas y trabajos de la escuela (75,7%); sentirse más conectado a sus amistades (72%) y organizar sus actividades cotidianas (62,3%), lejos de otras opciones como sentirse que siempre han de estar disponibles o sentirse más conectado a sus familias (entre un 36 y 39% de adolescentes que muestran un grado de acuerdo alto).

Existen diferencias significativas entre las destrezas que las y los adolescentes declaran poseer y los aprendizajes que dicen recibir en la escuela o en casa. En ambos terrenos educativos se identifican oportunidades pedagógicas necesarias. Las y los adolescentes perciben un escaso apoyo por parte de sus docentes y progenitores en general en sus actividades en Internet, aunque perciben un mayor grado de asistencia por parte de madres y padres que de sus profesores.

Aunque la implantación de Internet en los centros escolares es casi universal, según datos del Ministerio de Educación, el acceso a internet desde la red de las aulas está bastante regulado y restringido a las actividades académicas. La mayoría (el 51,2%) de las y los adolescentes admite que sus docentes les impulsan a realizar tareas escolares apoyadas en internet con mucha frecuencia, pero solo dos de cada diez indican la utilización de TIC y redes para tareas en colaboración con sus compañeros o para mantener el contacto académico con sus profesores.

Según las y los adolescentes son las habilidades digitales relacionadas con la edición de texto y con la búsqueda de información lo que más se les enseña en sus centros educativos, mientras que las habilidades relacionadas con el diseño de contenidos, seguridad y uso de los dispositivos tiene menos relevancia en la docencia de los centros. No obstante, y a pesar de esto, las y los adolescentes reconocen tener un amplio manejo de muchas de estas habilidades digitales.

Esas diferencias entre lo que reciben en la escuela y las habilidades que declaran poseer, así como la escasa percepción de mediación “digital” tanto de progenitores como de docentes, puede encontrar como una de las explicaciones el auto-aprendizaje y la facilidad de lograr estos recursos en internet. Además, las y los adolescentes de forma mayoritaria creen que tienen el mismo nivel de habilidad tecnológica que sus amistades o que la gente de su edad, pero el 83% indica que tienen bastante o mucha más habilidad que sus padres y madres y el 59,8% que sus docentes.